24/11/2017

Kenny Omega, rey del mundo lejos de la WWE, por Carlos Marroquín [OPINIÓN]

Hace 3 meses

Kenny Omega, rey del mundo lejos de la WWE, por Carlos Marroquín [OPINIÓN]

¿Puedes ser uno de los mejores del planeta sin pertenecer a la élite de la WWE? Sí. Aquí un ejemplo

¿Puedes ser uno de los mejores del planeta sin pertenecer a la élite de la WWE? Sí. Aquí un ejemplo

Carlos Marroquín

Kenny Omega no tiene prensa. Ni mucho menos se hace millonario utilizando su imagen para vender polos, gorras o juguetes. Tampoco es el favorito de la gran mayoría de los niños. Es casi un desconocido para los que viven inmersos en la WWE. Entonces, ¿cómo se explica que es el quinto luchador más importante del mundo según el último ránking de la prestigiosa revista Pro Wrestling Illustrated? Pues tiene que ver con un elemento esencial para cualquier oficio: ser honesto.

Me reuní con un grupo de amigos para ver SummerSlam y bostezamos casi todo el evento. Al final, nos quedó ese saborcito agridulce por cerrar la noche con un postre. Y, en vez de ir al archivo de la WWE, nos desviamos un rato a Japón. Nos metimos dentro de New Japan Pro Wrestling (NJPW) y sintonizamos la final del G1 Climax 2017 donde, precisamente, Kenny Omega se midió con Tetsuya Naito. Empecemos a desmenuzar.

De saque, Naito entró al ring asumiendo absolutamente los rasgos de su personaje: alguien al que, finalmente, le apesta toda la esfera. Omega también subió decidido y se plantó en joda de seguirle el juego, burlándose de él, imitando cada paso. Eso sí, nunca dejó la rudeza caricaturesca que lo ha definido como integrante del Bullet Club todos estos años.

Sencillamente, fue una guerra de gimmicks apoyada en dos estilos muy bien constituidos, modernos y completos. Por un lado, Kenny sacó de su arsenal velocidad, muy buenas figuras aéreas, golpes certeros, recepción y llaves. En otras palabras, una mezcla de luchador clásico con la solvencia necesaria para administrar lo que está dando la hora. Y con Tetsuya, de la misma forma. No paró de aplicar su sello con destreza, dominio escénico. Incluso, puso en riesgo la vida de Omega por un error de logística, pero ambos salieron airosos de la escena.

Al margen que Naito ganó, Omega se puso gran parte de la pelea al hombro. Demostró, con creces, el nivel por el que está pasando. No entra en rodeos. Tiene las bases fundamentadas para ser uno de los mejores en el mundo. Incluso, no me molestó que Tetsuya sume el triunfo, porque también representa a los mejores de este año. Pero, para mí, Kenny está un escalón más arriba. Como dato, después de adoptar el nombre de G1 Climax, es el gaijin (extranjero) en ganarla y el primero en ir a dos finales consecutivas. Otro mérito porque esta empresa prefiere a los suyos.

La calidad de Kenny no solo se ha apreciado en este combate. En enero, tuvo un enfrentamiento muy duro con Kazuchika Okada, luchador que fue elegido por Pro Wrestling Illustrated como el mejor del planeta. Sucedió en Wrestle Kingdom 11, considerado como el WrestleMania de Japón. Duró cerca de 46 minutos y estuvo cubierta de increíbles maniobras, golpes muy finos, respuesta inmediata y otros ingredientes que la convirtieron en un show espectacular. Incluso, el reconocido periodista de lucha libre y artes marciales mixtas, Dave Meltzer, le dio un puntaje de 6 estrellas, sobre 5. Hasta aseguró que podía ser una de las mejores peleas que este deporte ha regalado en su historia. Impresionante.

Ahora, la gran pregunta que nos hacemos es ¿qué lo puede diferenciar a Kenny Omega de cualquier otra estrella? Primero, es libre de hacer lo que le venga en gana. No se limita a arriesgarse. Eso es gracias a que las empresas independientes en donde ha destacado no justifican tantos límites como sí lo hace la WWE. Si estuviera ahí, lo más seguro es que le podrían un freno y dejaría de regalarnos increíbles combates. Sería uno más, como ya está sucediendo con Kevin Owens o Dean Ambrose, quienes también fueron muy respetados cuando eran indies. Se llenaría de dinero, pero no de tanta gloria como ahora sí puede presumir. Es el rey, en pocas palabras.

Y si hablamos de su personaje, solo hay que aplaudir. El tipo recurrió a su pasión para construirlo: los animes y videojuegos. Perfecto. Dentro del ring, Omega nos invita a un recorrido por diferentes referencias como su maniobra ‘Ángel De Un Ala’, la cual alude al juego Final Fantasy o el Hadouken que usa Ken en Street Fighter, pero también lo comparte como movimiento de firma, entre otras. Definitivamente, al público le encanta eso, porque reformula una expresión distinta y, sobre todo, personal. Para mí es excelente.

Trabaja para NJPW y una de las grandes ventajas que tiene es que domina muy bien el idioma japonés. Para un foráneo tan occidental en su estructura, dicha virtud se convierte en un arma tan lúdica que lo ayuda a generar una autosuficiencia con el público, sin necesidad de intermediarios. Ello es clave. Le permite redondear lo esencial que es la expresión para este deporte.

Muchos quieren que Omega vaya a WWE, pero él ya estuvo por estas filas. Pasó por NXT y, a pesar de no haber destacado tanto, se siente agradecido. Así lo comentó cuando fue invitado al podcast de X-Pac. “No fue placentero mientras que estaba ahí haciéndolo, pero ahora que miro atrás en el tiempo, es una experiencia que ayudó a construir la persona que soy hoy en día. No cambiaría esa experiencia por nada en el mundo porque de verdad que me ayudó a comprender más sobre cómo el mundo del wrestling es allí (en WWE). Los puntos positivos, los puntos negativos y conocer a gente genial”.

Igual, Vince y toda su gente harán lo imposible para llevárselo, pero será muy complicado. Le gusta la fama, ser reconocido y eso valdrá más que todos los millones del mundo. Seguirá destacando por todo lo alto, tiene las armas, el biotipo. Da gusto ver profesionales de este calibre. Síguelo. Te lo recomiendo. Se puede convertir en la pesadilla más difícil de despertar. Ojo con eso.

Ver noticia en El Comercio: DT

Temas Relacionados: